14 julio 2018


DIARIO DE UN OCIOSO
Sábado, 14 de julio de 2018

Miércoles. Quedo con Jordi P. en el Mano Rota donde Bernat Bermudo sigue cocinando llevando los sabores al límite de una manera equilibrada. Sentados en la barra nos ponemos al día mientras Croacia remonta una semifinal que parecía perdida para ellos.

Cruzamos la calle para empezar, en el Tinta Roja, un periplo – lleno de conversaciones variadas - que también nos llevará al Macera.

La gente me habla del inicio inminente de sus vacaciones. Yo, que las veo lejos, lo veo como una provocación. He tenido que renovar el préstamo de “Tiene que llover” de Karl Ove Knausgard. Maratón de El Padrino. El pre-verano también es esto.

11 julio 2018


DIARIO DE UN OCIOSO
Miércoles, 11 de julio de 2018

Viernes. Cena en casa de Iola y David. La excusa es una terraza reconvertida en un espacio nuevo que invita a alargar la cena – deliciosa como siempre que Iola está tras los fogones -. Lo hacemos. Historias nuevas y viejas, anécdotas de mucho miedo que nos hacen reír porqué acabaron bien, chistes y alguna preocupación. Como siempre que nos vemos, se nos hace corto. En algún momento ha dejado de sonar la música que nos llegaba – lejana – con olor a verano. La nueva terraza pasa el examen con una nota alta, seguro que la disfrutarán en muchas noches como esta.

Sábado. Cass, inmisericorde, no entiende de amos que trasnochan. La saco a pasear dormido y con las últimas copas todavía en la cabeza. Aprovecho para comprar el desayuno y el periódico que leeré hasta que María José se despierte. La mañana desaparece y tenemos que correr para llegar al Memorias de China donde hemos quedado con mi madre. Batiendo nuestro propio récord, pasamos de la cama a la puerta del restaurante en poco más de media hora. Es 7 de julio, durante años una fiesta celebrada. Queda el recuerdo y no nos faltan motivos para seguir celebrándola.

Volvemos a casa para sestear. En el Petit Format, en los jardines de Can Sumarro, Gudar no nos convencen. Decidimos aprovechar para hacer un picnic con Jordi R, Núria y Lena. Y después llega Lambchop y, sin despeinarse (la gorra ayuda), nos regalan un concierto delicioso y totalmente recordable. Volvemos a casa contentos. El fin de semana está saliendo intenso, pero muy bueno.

Domingo. Hoy toca barbacoa en Graceland. Hay mucho que preparar y la mañana pasa volando. Fermín, Alena, Juanjo, Vane y Berna harán de conejillos de indias con la selección de carnes para parrilla de una carnicería argentina. El resultado, acompañado de muchas risas, es bueno. Repetiremos carnicería y compañía siempre que ellos quieran.

06 julio 2018


DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 06 de julio de 2018

Jueves. Un año más, los jardines de Can Sumarro se llenan de buena música gracias a un festival, el Petit Format, que, pese a su nombre, es enorme. Con María José, Jordi R, Núria y Elna veo a Black Islands y a Bigott. Entre concierto y concierto nos ha dado tiempo para hacer un bocadillo y unas patatas bravas en un bar galaico-chino cercano. Sensación de verano, de verbena, de fiesta mayor, de vacaciones…


Viernes. Día libre que aprovecho para comprar la carne que nos comeremos el domingo. A mediodía, celebramos el principio del fin de semana comiendo en el Palmer. Buenas vistas, buena comida y servicio muy atento.

01 julio 2018


DIARIO DE UN OCIOSO
Domingo, 01 de julio de 2018

Mala noche. Poco después de las cinco, Cass, muy inquieta, ha decidido que era el momento de salir a pasear. Cuando estás totalmente dormido, bajar varios tramos de escaleras irregulares con un perro ciego, no es tarea fácil. Consigo hacerlo sin incidentes, pero no consigo volver a dormirme. A la hora habitual despierto a María José y nos vamos a la playa.

Paseo por la orilla. Cass se baña e intenta comerse todas las algas que el mar ha dejado esta noche en la arena. Cuando empiezan a llegar los primeros bañistas, volvemos a casa.


Paramos en La Ibicenca y en el Arnall para comprar desayuno (llonguets, longaniza, queso y bull blanc, un cruasán y seis fantásticos bunyols de l’Empordà (según María José, los mejores que ha comido). Desayunamos en el balcón para seguir con la rutina vacacional. La sensación de vacaciones, pese a ser sólo dos días, es muy grande.

Playa, comida temprana y muy agradable en el restaurante Font Picant de Bell-Lloch, el partido (lamentable) de España en el Mundial que supone su eliminación, recoger la casa, volver a Graceland sin demasiadas colas… el fin de semana se acaba. Ha sido fantástico.