20 julio 2018


DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 20 de julio de 2018

Días de trabajo, noches con “Lovesick”… poco más.

Acabo “Tiene que llover” de Karl Ove Knausgard. Cuando decidí leer la primera entrega de “Mi lucha”, tentado por la curiosidad, no pensaba llegar hasta aquí. Y cinco entregas después, estoy esperando que llegue la última. Mientras leo a Knausgard siempre tengo una sensación extraña… pero no puedo parar.

Tengo una reunión a una hora difícil. Decido comer algo rápido antes y recalo en el Majide (tallers, 48. Barcelona). Fantástico menú de mediodía y servicio impecable. Volveré con más calma a disfrutar de la carta.

Antes de la reunión, tengo tiempo de hacer un café (por una vez, no he caído en errores recurrentes, y no he hecho el café en el japonés). En el Café d’Annuncio, mientras me acabo el libro de Kanusgard, suena el tema principal de Amarcord de Nino Rota. ¿Qué puede ir mal?

Y hoy…. ¡¡Es viernes!!

18 julio 2018

DIARIO DE UN OCIOSO
Miércoles, 18 de julio de 2018

Diario de un Ocioso cumplió, el pasado día 11, 15 años. Como me olvidé pero no quiero que este hecho quede en el olvido, aquí queda reseñado.

17 julio 2018

DIARIO DE UN OCIOSO

Martes, 17 de julio de 2018

Sábado. Sigue siendo la barbacoa de casa de Kris pese a que hace años que, por precaución, las brasas son parte del pasado. Seguimos siendo los mismos. Unos crecen y otros nos hacemos mayores. Es una bonita tradición, un reencuentro agradable con la excusa del cumpleaños de la anfitriona. Y, como siempre, acabamos con fotos de familia que también se repiten año tras año.

Domingo. María José vuelve feliz después de un día de canciones y familia. Cass y yo nos hemos quedado en casa. Aire acondicionado, lectura en la hamaca y final del Mundial. Descubrimos Lovesick. Gran serie.

Lunes. Pese a que no somos clientes habituales, las responsables del Hotel Omm nos invitan a su fiesta de despedida. Fiesta grande para despedir una manera de entender la hostelería. Música en vivo, buena comida y un ambiente de pre-vacaciones que contagia alegría.

Mi actual trabajo me lleva a la Barcelonesa de Tejidos Vaporosos donde, cuando me dedicaba al textil, trabajé durante 6 años. Es pronto por la mañana y hay poca gente. Pese a eso, una vez cumplidas las tareas asignadas, me reencuentro con gente buena con la que coincidí trabajando (Joan, Rubén, Rafel, Neus, Olga, Gabriela…). Me gusta saludarlos y, aunque nunca trabajé en el moderno edificio que ahora ocupan y no conozco a la mayoría de los trabajadores actuales, aquí siempre me siento un poco en casa.

14 julio 2018


DIARIO DE UN OCIOSO
Sábado, 14 de julio de 2018

Miércoles. Quedo con Jordi P. en el Mano Rota donde Bernat Bermudo sigue cocinando llevando los sabores al límite de una manera equilibrada. Sentados en la barra nos ponemos al día mientras Croacia remonta una semifinal que parecía perdida para ellos.

Cruzamos la calle para empezar, en el Tinta Roja, un periplo – lleno de conversaciones variadas - que también nos llevará al Macera.

La gente me habla del inicio inminente de sus vacaciones. Yo, que las veo lejos, lo veo como una provocación. He tenido que renovar el préstamo de “Tiene que llover” de Karl Ove Knausgard. Maratón de El Padrino. El pre-verano también es esto.

11 julio 2018


DIARIO DE UN OCIOSO
Miércoles, 11 de julio de 2018

Viernes. Cena en casa de Iola y David. La excusa es una terraza reconvertida en un espacio nuevo que invita a alargar la cena – deliciosa como siempre que Iola está tras los fogones -. Lo hacemos. Historias nuevas y viejas, anécdotas de mucho miedo que nos hacen reír porqué acabaron bien, chistes y alguna preocupación. Como siempre que nos vemos, se nos hace corto. En algún momento ha dejado de sonar la música que nos llegaba – lejana – con olor a verano. La nueva terraza pasa el examen con una nota alta, seguro que la disfrutarán en muchas noches como esta.

Sábado. Cass, inmisericorde, no entiende de amos que trasnochan. La saco a pasear dormido y con las últimas copas todavía en la cabeza. Aprovecho para comprar el desayuno y el periódico que leeré hasta que María José se despierte. La mañana desaparece y tenemos que correr para llegar al Memorias de China donde hemos quedado con mi madre. Batiendo nuestro propio récord, pasamos de la cama a la puerta del restaurante en poco más de media hora. Es 7 de julio, durante años una fiesta celebrada. Queda el recuerdo y no nos faltan motivos para seguir celebrándola.

Volvemos a casa para sestear. En el Petit Format, en los jardines de Can Sumarro, Gudar no nos convencen. Decidimos aprovechar para hacer un picnic con Jordi R, Núria y Lena. Y después llega Lambchop y, sin despeinarse (la gorra ayuda), nos regalan un concierto delicioso y totalmente recordable. Volvemos a casa contentos. El fin de semana está saliendo intenso, pero muy bueno.

Domingo. Hoy toca barbacoa en Graceland. Hay mucho que preparar y la mañana pasa volando. Fermín, Alena, Juanjo, Vane y Berna harán de conejillos de indias con la selección de carnes para parrilla de una carnicería argentina. El resultado, acompañado de muchas risas, es bueno. Repetiremos carnicería y compañía siempre que ellos quieran.

06 julio 2018


DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 06 de julio de 2018

Jueves. Un año más, los jardines de Can Sumarro se llenan de buena música gracias a un festival, el Petit Format, que, pese a su nombre, es enorme. Con María José, Jordi R, Núria y Elna veo a Black Islands y a Bigott. Entre concierto y concierto nos ha dado tiempo para hacer un bocadillo y unas patatas bravas en un bar galaico-chino cercano. Sensación de verano, de verbena, de fiesta mayor, de vacaciones…


Viernes. Día libre que aprovecho para comprar la carne que nos comeremos el domingo. A mediodía, celebramos el principio del fin de semana comiendo en el Palmer. Buenas vistas, buena comida y servicio muy atento.

01 julio 2018


DIARIO DE UN OCIOSO
Domingo, 01 de julio de 2018

Mala noche. Poco después de las cinco, Cass, muy inquieta, ha decidido que era el momento de salir a pasear. Cuando estás totalmente dormido, bajar varios tramos de escaleras irregulares con un perro ciego, no es tarea fácil. Consigo hacerlo sin incidentes, pero no consigo volver a dormirme. A la hora habitual despierto a María José y nos vamos a la playa.

Paseo por la orilla. Cass se baña e intenta comerse todas las algas que el mar ha dejado esta noche en la arena. Cuando empiezan a llegar los primeros bañistas, volvemos a casa.


Paramos en La Ibicenca y en el Arnall para comprar desayuno (llonguets, longaniza, queso y bull blanc, un cruasán y seis fantásticos bunyols de l’Empordà (según María José, los mejores que ha comido). Desayunamos en el balcón para seguir con la rutina vacacional. La sensación de vacaciones, pese a ser sólo dos días, es muy grande.

Playa, comida temprana y muy agradable en el restaurante Font Picant de Bell-Lloch, el partido (lamentable) de España en el Mundial que supone su eliminación, recoger la casa, volver a Graceland sin demasiadas colas… el fin de semana se acaba. Ha sido fantástico.