26 junio 2017

DIARIO DE UN OCIOSO
Domingo, 25 de junio de 2017

Y tras la verbena – como cada año en Graceland y con amigos –, fin de semana de extrema pereza y pocas ganas de salir (algún paseo corto con Cass y poco más). Películas, juegos, siestas… y un constipado en plena ola de calor.

He leído el “Cabaret Pompeya” de Andreu Martín. Fines de semana de festivales y trabajo han hecho que la lectura se haya prolongado más de lo habitual. “Cabaret Pompeya” es una novela negra que, sin querer ser histórica, ambienta perfectamente la Barcelona de la república, de la Guerra Civil y de los primeros y últimos años del franquismo. Andreu Martín tira de oficio para fabricar una de esas novelas corales que reflejan una sociedad y su evolución. Una gran novela sobre Barcelona. Una más.

Hay veces que lees algo que hace tiempo que quieres escribir. Cuando pasa, tienes dos opciones: escribes tu propia versión o compartes el texto que cuenta más o menos lo mismo que quieres contar y que – como es el caso  - está firmado por alguien que escribe mejor que tú.

Gaudí te odia
Carlos Zanon

Ultimamente no soportamos a nadie. Ahora resulta que alguien ha reparado en que los turistas no son viajeros. Y en que molestan. Y en que sobran. Como si turistas y viajeros no hubieran molestado y hubieran sobrado siempre. Me temo que los despreciamos para no quedarnos fuera de onda. Tenemos tantas maneras de decir lo que pensamos, que tratamos de pensar todos lo mismo no sea que nos llamen la atención. Decir que no te molesta el turismo por la Rambla es como decir que te gusta el cine de Almodóvar. Pudo estar bien, pero ya no. Soplan brisas de añoranza de un mundo adánico donde Peret cantaría a Víctor Jara y en las mercerías se seguirían vendiendo botones y cremalleras.

Quizá no nos guste que exista el turismo como ocio. O no aguantamos a nadie que no esté a nuestra altura. De todos es sabido que los barceloneses cuando viajamos nunca hacemos turismo. Ni buscamos hoteles baratos, comer de cualquier manera y entrar en manada en cualquier ruina, comercio o bar siempre y cuando no se cobre entrada. Los barceloneses somos viajeros indómitos al tiempo que educados, de nivel económico alto sin que se note y compramos libros en Shakespeare & Co. y bailamos milongas en la Catedral del Tango. Una vez corrió la leyenda urbana de que un barcelonés había bostezado en el Museo Británico y que otro repartió bolígrafos a niños en Zambia, pero resultó que el primero era de Sabadell y el segundo lo que repartió fueron poemas de Joan Salvat-Papasseit. El barcelonés sólo se permite ser turista, almogávar y colonial, cuando viaja a las Baleares pero yo estuve en Eivissa de adolescente y he de callar.

El turista no es culpable de nada. Quizás de su atuendo y sus chanclas, su querencia a una gastronomía autodestructiva, el ansia de sol sin protector y de alcohol sin vesícula biliar. Ves atravesar entes tipo cigüeña, disimulando –sin conseguirlo– su pinta de guiri, bajo dianas y balas, pintadas que los envían a casa o les dicen que Gaudí los odia. ¿Qué puede haber más cruel que irte a la cama pensando que Gaudí te odia? Nada. Quizás debamos replantearnos cómo asimila el turismo una ciudad –ejem, perdón– de pequeñas dimensiones como la nuestra. Un rollo tipo Contrabandistas de Moonfleet creo que funcionaría a la perfección en Barcelona. El plan sería que, a eso de las tres de la mañana, serían desembarcados los turistas, en botes de remos, en la playa del Bogatell. Dejarían todo su dinero a músicos callejeros y empleados de CaixaBank a la espera de sucursal. Los turistas serían gente de posibles, nunca millonarios porque un turista millonario es, simple y llanamente, despreciable. Mediante túneles bajo tierra los guiaríamos antes de amanecer a visitar el parque de la Oreneta, ópticas de Via Júlia y curvas de Can Caralleu. Un grupo de cada veinte podría ver salir el sol desde el Park Güell, y por sorteo, tocaría desayuno en el Glaciar. Después, túnel, bote y a las nueve en el barco otra vez, escondidos hasta la noche. Los que viniesen en avión podrían coger metro hasta Bogatell, claro.

22 junio 2017

DIARIO DE UN OCIOSO
Jueves, 22 de junio de 2017

Martes. Día horrible de trabajo. Empalmo reunión tras reunión - non stop y corriendo de una a otra - de 10 a 9:30 -. Llego tarde a la cena con Albert, Esther, Marta, JuanMa y María José, pero gracias a ellos recupero las fuerzas perdidas.

Mariona me dijo que ya lo había visto... pero hasta hoy no puedo decir oficialmente que ya es verano. Aquí tenéis la tradicional pastilla de Fogo del vecino guarrete.





19 junio 2017

DIARIO DE UN OCIOSO
Sábado, 17 de junio de 2017
Sónar, día 3

Tras una mañana de perezas – yo – y de mucho dormir – Alejandro – nos acercamos, de nuevo pronto, al recinto del Sónar. Antes de entrar visitamos el Pabellón Mies Van der Rohe para ver – sobretodo escuchar y sentir - la instalación de Mark Bain. El artista capta con sensores sísmicos las microvibraciones que recorren los materiales con los que está hecho el Pabellón. Estas vibraciones son amplificadas – mucho – y reproducidas por un sistema de altavoces. Esto también es Sónar y es una de las cosas que lo convierten en un festival único en el mundo.

Las primeras horas siempre son tranquilas. Primera cerveza con Jordi P, comida en el Village, algún vistazo a los escenarios que ya están funcionando… Un poco de Animic, una pizca de Joe Goddard… y, en una actuación que prometía más de lo que nos ofrece, vemos a Oblique con Carlos Bayona. Su sonido ochentero no nos aporta demasiado y, tras unos cuantos temas, nos vamos a ver a Gaika. Pese a que abusa del autotune, su actuación es contundente. Dancehall y hip hop de alto voltaje con un sonido crudo e industrial. Pese a que se pueden encontrar paralelismos por los parámetros musicales en los que se mueven, Gaika está a años luz de la actuación de CTangana (a la que me arrastra Alejandro, demasiado tarde descubro que es uno de los Agorazein que ya sufrí en el Primavera Sound de este año  ). En Gaika todo es profesionalidad, preparación y talento, en CTangana  es vacío. Debo decir que entre el numeroso público, soy el único que lo ve así y el resto de la gente se lo pasa en grande.

Tras él tenemos una cita en la zona de realidad virtual donde me convierto en un dinosaurio, en un gorila, en un mono con cartera, en un dragón… y disfruto como un enano en un entorno virtual.


Queda ya poca energía. Fantástica actuación de Sohn para quemar las últimas reservas y vuelta a casa. Estoy agotado y, tras cenar, me retiro a dormir. Evidentemente, tampoco hoy habrá Sónar noche.

16 junio 2017

DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 16 de junio de 2017
Sónar, día 2

Este año se nos ocurrió invitar a Alejandro a vivir el Sónar. No sé si podré llegar hasta el final pletórico de energía, pero seguro que será divertido. Llegamos pronto y aprovechamos las primeras horas para visitar Sonar Planta y la zona del Sónar+D que cada año ocupa más espacio y tiene más peso en el Festival. Aprovechamos también para hacer el primer recorrido de tanteo por los diferentes escenarios que empiezan perezosamente a despertar. Un poco de Juan Ingaramo (me gusta lo que escucho) y algo de SonarDome… no sabría decir quienes eran. La primera sorpresa musical nos la regala Jacques y su extraño peinado. Divertido, sorprendente e intenso nos ofreció uno de los conciertos del día.

Alejandro me arrastra a escenarios que no pisaría sin su compañía. Así acabo viendo a Bad Gyal. Su actuación, sin ser el despropósito de lo que me encontré ayer en este mismo escenario, no la guardaré entre mis mejores recuerdos musicales del Sónar. Recupero sensaciones – intensas, rozando lo salvaje - con la brutal agresión sónica y lumínica de Evian Christ. Su actuación en la edición de este año se recordará como una de las gozosas salvajadas del Sonar día.


Nos trasladamos al SonarComplex para ver la actuación de Nonotak. El dúo tiene un montaje impactante – en blanco y negro –. Alejandro se deja tentar por las mullidas butacas de la sala pese a que los decibelios y la fuerza de la actuación son notables. Rematamos, ya agotados, en el Village con Craig Richards. María José nos espera en casa con unas reparadoras pizzas. No habrá Sonar noche debido a la falta de fuerzas.

DIARIO DE UN OCIOSO
Jueves, 15 de junio de 2017
Sonar, día 1

Primeras horas en el Sónar. Primera cerveza (cara) y toma de contacto con la habitual sensación de día de la marmota que acompaña a las primeras jornadas de un festival conocido. Aprovecho para pasear entre escenarios y para convencer a amigos, conocidos y saludados (y a algún desconocido también) que no se pierdan la Phosphere de Daito Manabe.

Escucho a RayRay en el SonarDome y, pese a que la oferta gastronómica del Festival es muy decente, prefiero salir del recinto para comer en Il Golfo di Napoli. La pizza sigue siendo tan buena como siempre.

Vuelta al recinto para ver Entropy, un interesantísimo proyecto que une músicos, artistas y científicos. Me encuentro con Jordi P. Un poco de Daniel Brandt & Eternal Something, una pizca de Princess Nokia… con incredulidad asisto a la performance bizarra de Yung Beef (bases y voces pregrabadas bajo gritos que pretenden ser la actuación. Cero preparación, menos calidad... y sin embargo éxito de público. Debo estar haciendome viejo. Creo que, ante la posibilidad de disfrutar con semejante engendro, me alegro) y acabo la jornada con el sonido denso de Andy Stott, sin duda, lo mejor del día.


El Sonar es un excelente generador de endorfinas, una bomba de conocimiento que va directo a los centros de placer del cerebro. Una gozada única que tengo la suerte de tener en mi ciudad.

15 junio 2017

DIARIO DE UN OCIOSO
Miércoles, 14 de junio de 2017

Desde hace años, uno de los puntos imperdibles del Sonar es Sonar Planta, una instalación artística de gran formato que cada año sorprende. Este año se llama Phosphere.

Asisto a la presentación del artista japonés Daito Manabe y quedo fascinado. La instalación es interactiva y, en ciertos momentos del día, se reforzará con un espectáculo de danza que exprime hasta el límite las posibilidades tecnológicas de la instalación. Es una lástima que sólo esté disponible durante cuatro días y sólo para asistentes al Festival. Si eres uno de ellos, no dudes en visitarla.



María José no llega a tiempo tras un día complicado y asisto sólo al estreno de “Bodas de Sangre” en la Biblioteca de Catalunya / La Perla 29. Lo siento por ella, me lo paso genial.


Y tras tiempo sin hacerlo, vuelvo a introducir una de esas críticas – a lo Bret Easton Ellis en “American Psycho” – que rompen el ritmo y que son absolutamente prescindibles. Pero es que la obra lo pedía a gritos.

Bodas de Sangre
Biblioteca de Catalunya / La Perla 29

Lo primero que me vino a la cabeza,  al entrar en las naves góticas de la Biblioteca de Catalunya que acogen el Bodas de Sangre de La Perla 29 y ver la disposición del escenario, fue un torneo medieval. Y el Bodas de Sangre dirigido por Oriol Broggi tiene algo de torneo, un poco de western, mucho simbolismo, momentos de mucha verdad y un ritmo – flamenco – endiablado.

Hay muchos protagonistas que explican mi fascinación por este “Bodas de Sangre”:
El escenario aprovecha al máximo los recursos del espacio con mucha creatividad y una sana economía de recursos que gracias a la luz y a un hábil uso de las proyecciones nos transporta saltando entre escenas, lugares y tiempo.

Un caballo y sus apariciones llenas de carga simbólica también es uno de los inesperados protagonistas aunque el  escenario parece hecho a medida para él.

Fascinantes Clara Segura y Nora Navas que resplandecen llegando a intercambiarse alguno de los papeles principales que interpretan ambas. Del resto del reparto – que las acompaña a un gran nivel – destaca un gran Ivan Benet que borda los diferentes roles que asume.  

Pero, para mí, es la música de Joan Garriga uno de los grandes aciertos del espectáculo. Al piano, a la guitarra o al acordeón,  flanqueado por Marià Roch i Marc Serra, marca de manera magistral los tempos, imprimiendo ritmo, locura y tensión. Aires flamencos, de western terminal, de fiesta, 
momentos íntimos… y Camarón (Nana del Caballo Grande, la Leyenda del Tiempo…), Pata Negra (Bodas de Sangre) y Morente – aunque sus Lorca fueran otros – flotando en el aire. La obra tiene el final musical – por Camarón – que mi subconsciente ya estaba pidiendo a gritos.



Y todos estos protagonistas están mezclados en la medida justa por Oriol Broggi que ha sabido dar el ritmo adecuado a un espectáculo lleno de poesía, magia y verdad. Este Bodas de Sangre pone el listón muy alto a la temporada veraniega que acaba de empezar. ¡Que nadie se lo pierda!

13 junio 2017

DIARIO DE UN OCIOSO
Martes, 13 de junio de 2017


En el Arts Santa Mónica Brian Eno inaugura “Lightforms / Soundforms”, una gran exposición en la que la luz, el sonido y el proceso creativo son los protagonistas.  Hay que ir con tiempo y dejarse envolver por “New Space Music” o “77 milion paintings”. Los sofás dispuestos en una y otra, ayudan a la contemplación inmersiva. Y vale la pena. Aunque está vinculada al Sónar, estará en el Arts Santa Mónica hasta el 1 de octubre.

New Space Music a l'Arts Santa Mònica

12 junio 2017

DIARIO DE UN OCIOSO
Lunes, 12 de junio de 2017

Queda poco de mí tras cuatro días inmerso en el Tast a La Rambla. Como cada año, ha sido agotador pero muy gratificante poder trabajar junto a un equipo fantástico y rodeado de gente feliz mientras disfrutan de la mejor oferta gastronómica de la ciudad condensada en pocos metros cuadrados.

Con tanto tiempo en La Rambla, he podido probar algunas de las propuestas de los restaurantes. Aquí mi ranquing personal (teniendo en cuenta que no las pude probar todas).

Top 3

Un año más, el Mano Rota se ha alzado con el premio a mi tapa favorita del Tast a La Rambla, su cordero con curry rojo estaba impresionante. Le acompañan en el podio el Gazpacho ahumado con mojama de atún del Marea Alta y los Agnolotti del plin del Cecconi’s.

Han estado cerca del pódium

La leche de tigre del Yakumanka, el Bao Ho Chi Minh del Bao Bao, el ceviche del Spoonik,  el Steak Tartar Poele del Opera Samfaina, el Taco al Pastor del Oaxaca, el Rabo de toro de Casa Leopoldo, la coca de aceite con tartar de tomate, aguacate, bacalao marinado y caviar de trucha del Bitxarracu, el Mollete de sobrasada de pulpo del Bobo Pulpín y el Nasu Dengaku de mar y Montaña del Kak-koy


Y he tenido la suerte de probar muchas más… y todas estaban realmente buenas. Empieza ahora el trabajo para que la próxima edición sea mucho mejor.