13 noviembre 2007

DIARIO DE UN OCIOSO
Domingo, 11 de noviembre de 2007


La deficiente insonorización del hotel, un sueño poco profundo, un pub inglés situado a la puerta del hotel y unos individuos amigos de la bebida abundante y de los cánticos poco afinados me impiden dormir durante toda la noche. Pese a ello nos despertamos pronto y bajamos a desayunar – solos – en el hotel.

Subimos hasta la Alhambra con un autobús y recogemos las entradas, previamente compradas en Servicaixa, en un cajero automático. Son las 9:15 y, al mirar las entradas, descubrimos con pánico que nuestra entrada a los Palacios Nazaries, tendría que haber sido de 8:30 a 9:00. Carrera hasta la puerta, María José explica lo que nos ha pasado y, por suerte, los encargados de la puerta nos dejan pasar al entender la situación (gracias).

una vista desde la Alhambra
Paseamos, entre grupos de japoneses con auriculares, por los Palacios Nazaries, por la Alcazaba, por el Palacio de Carlos V (donde podemos ver el león del patio de los leones – en el que no hay ni un león – ya restaurado) y por el Generalife maravillándonos a cada paso, disfrutando de la arquitectura, de los jardines, de las fuentes, de las vistas... una visita que realmente vale la pena y que seguro, si tenemos la suerte de volver a Granada, repetiremos.

María José en los jardines del Generalife
La cámara, olvidada en nuestras últimas salidas, vuelve a funcionar sin parar (al final del fin de semana habremos hecho más de 90 fotografías). Reímos, hablamos sin parar, compartimos descubrimientos y lo pasamos en grande.

La bajada, casi cuatro horas después, se hace dura ya que estamos destrozados. Al llegar de nuevo a la ciudad reponemos fuerzas en La Posada (c/Elvira, 25 Tel. 958227333) mientras esperamos la llegada de Jordi N. y Paco que nos vienen a ver desde Almería.
Hace tiempo que no nos veíamos y es de agradecer el largo viaje que han hecho para poder pasar un rato juntos. Nos caemos de sueño y de cansancio pero su entusiasmo por enseñarnos Granada consigue que saquemos fuerzas de flaqueza y subamos – una vez más – al Albaicín. En la plaza San Miguel Bajo (curioso nombre dado su emplazamiento) tomamos una cervecita y luego comemos unas tapas (patatas a lo pobre, cazón adobado, migas y una ensalada). La plaza es uno de esos rincones que te gusta encontrar en cualquier ciudad: buen ambiente, bonito emplazamiento y bares agradables... no se puede pedir más si tienes buena compañía y, ahora mismo, tengo la mejor.

Hace un día estupendo y tras la comida apetece pasear. Con Paco guiando no tardamos en llegar al Mirador de San Nicolás que ayer buscamos – sin suerte – por la noche. La vista de la Alhambra, por más que la hemos visto en mil fotografías, es sensacional.

La Alhambra desde el Mirador de San Nicolás
Seguimos paseando, tomamos un café en el Paseo de los Tristes, nos acercamos a la plaza Bib Rambla, paseamos por los alrededores de la Catedral y nos enseñan nuevas plazas y rincones mientras agotamos las últimas fuerzas. Nos despedimos emplazándonos para un próximo encuentro en Barcelona y, con un taxi, nos acercamos al aereopuerto.
Cuando llegamos a casa Cass (que ha sido mimada durante todo el fin de semana por Eli y Cesc) nos recibe moviendo la cola. El fin de semana se ha acabado, estamos rendidos pero ha sido fabuloso.

1 comentario:

xavi dijo...

nosaltre hi vam anar l,any passat. L'hotel on heu estat estava a l'epicentre de la farra de Granada. És una ciutat que val molt la pena. La propera vegada us recomano un hotel AC que hi ha al costat de l'estació d'autobusos. No és tan cèntric però era fantàstic. Ens van costar en una oferta uns 60 euros la nit i era un 4 estrelles.