23 abril 2010

“El molt carallot em va dir “si arribo a saber que eres verge aguanto més” i jo li vaig respondre “si sé que aguantes més em trec els pantys, imbècil””
Frase en la portada de “Els Surfing Sirles neden en l’ambulància”


DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 23 de abril de 2010


Hoy toca la clásica entrada caótica que no lleva a ningún sitio y que, a falta de algo mejor, ofrece un variadito de tapas para que nadie se quede con hambre. Hoy, que en Catalunya celebramos Sant Jordi, podría hablar de libros... pero hablaré de arte (muy poco), de música (un poco más) y de televisión (hace días que lo tengo pendiente y siempre me olvido).

Empiezo con el arte. En el Espai VolArt de la Fundació Vila Casas (Ausiàs Marc, 22 Barcelona) están haciendo actualmente dos exposiciones. Bajo el título genérico de “Els Vila” recogen la obra de cuatro generaciones de una saga de pintores: Vila Cinca, Vila Arrufat, Vila Grau y Vila Delclòs. Curiosa y poco más. La otra exposición está dedicada al pintor Xavier Serra de Rivera que ha hecho del retrato el centro de su obra. Obra que, pese a estar dentro de los límites del realismo, tiene un indudable aire de contemporaneidad. Los personajes retratados por Xavier Serra no son paisajes planos sino que están cargados de historia. Y es esa historia que pesa en sus miradas, en sus gestos, lo que hace interesante la obra de Xavier Serra. Más amable con los amigos o con él mismo, quizás porque su conocimiento del personaje retratado dulcifica su visión, y más realista y profundo cuando sólo se deja llevar por lo que ven sus ojos.

Y ayer, en el Fnac, lo volví a hacer: me compré un disco por la portada. Y es que al ver la portada de “Els Surfing Sirles neden en l’ambulància” no pude resistirme. En ella hacen un homenaje gamberro a la portada del “Goo” de Sonic Youth añadiendo la gloriosa frase que encabeza el diario de hoy. Me pareció una declaración de principios, un anuncio de lo que me iba a encontrar en el interior y, por suerte, no me equivoque. Porque lo que ofrecen los Surfing Sirles es gamberrismo puro y duro. Garaje, rock, psicodelia, surf y muchas influencias bien digeridas, servido todo con actitud punk. Son divertidos, la producción es impecable y en directo tienen que ser una bomba. Intentaré verlos pronto. El rock en catalán está viviendo un momento dulce (nunca antes, pese a lo que nos quisieron hacer creer y – en gran parte – la gente aún cree, había habido tanta calidad, imaginación y propuestas interesantes) y hacía falta un grupo “políticamente no tan correcto” para completar el conjunto. Entendedme... a mí también me gustan los Manel, me lo paso muy bien con Antonia Font, me gusta todo lo que toca Refree, la propuesta de “El Petit de Cal Eril” me parece muy interesante... pero necesitaba algo más visceral, algo más de esa “rauxa” que también nos caracteriza.

Pero yo ayer fui al Fnac con la intención de comprarme otro disco: “All days are Nights: Songs for Lulu” de Rufus Wainwright que ahora mismo está acompañándome mientras escribo.
En él, fuertemente influenciado por la muerte de su madre, Wainwright huye de los barrocos arreglos con los que adornó su último disco y nos ofrece canciones solamente vestidas con su virtuosismo vocal y su habilidad al piano. Es el Rufus que hemos podido ver en sus conciertos de festival, ese Rufus que se sienta al piano y, entre broma y broma, con una facilidad que asusta, ofrece temas de una belleza arrebatadora. “All days are Nights”: Songs for Lulu” es un disco oscuro, los paisajes de luz que alternaban con la oscuridad en anteriores discos de Wainwright se han difuminado y los temas exhalan tristeza, una bella derrota, un dulce desencanto. Es esa oscuridad lo que no lo hace un disco fácil. Sin ser su mejor disco (para mí lo es su Want Two), es un trabajo interesante que no debería pasar desapercibido.

Y acabo con una serie. He acabado de ver la quinta y última temporada “The Wire” y hace tiempo que quería dedicarle un pequeño espacio para intentar corresponder a los buenos momentos que me ha hecho pasar. The Wire es una serie policíaca escrita por David Simon. Centrada en la ciudad de Baltimore, The Wire ofrece una visión realista del trabajo policial. Pero una de sus virtudes es que, a diferencia de la mayoría de las series, no enseña el trabajo policial en una pecera estanca sino que, gracias a multitud de puntos de vista, nos ofrece una visión global de la vida en Baltimore. El tráfico de drogas, la política, la burocracia policial, la prensa, el contrabando de mercancías, la enseñanza, los grandes acontecimientos y las pequeñas historias de cada día... todo se mezcla para acabar ofreciendo un conjunto memorable. Lo que en CSI se merendarían en 10 minutos, aquí tardan 60 episodios repartidos en 5 temporadas gigantes en ofrecerlo. Eso si, cocinado con gran maestría. Otro de los aciertos de The Wire es su galería de personajes. Algunos grandes, otros malvados, en ocasiones ruines, obsesionados, perdidos, desalmados, tiernos, entrañables... alguno – dejado fuera por algún giro argumental - desparece para volver a aparecer en una escena dos temporadas después... pero todo el conjunto tiene una gran coherencia. Una gran serie que nos recuerda que la realidad no es plana y que siempre tiene más de una cara.

Y hoy, además, es viernes.

1 comentario:

El futuro bloguero dijo...

Feliz día, si queréis libros o rosas, he dejado algunas por mi blog.

Abrazo