DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 06 de octubre de 2006Un correo para pasarlo en un vuelo transoceánico, una llamada para fijar el punto de encuentro, una cita secreta y finalmente llega a mis manos un alijo largamente deseado. María y Amador me han mandado un lote gigante de deliciosas y picantes chucherías mexicanas (en la foto faltan las que no pude dejar de comerme antes de hacer la foto, más de las que la prudencia aconseja). Nada más recibirlo empiezo a comer compulsivamente recuperando, con el sabor, recuerdos relacionados con dos amigos a los que echo mucho de menos.
Pero las nostalgias, endulzadas (aunque el dulce tenga chile), son más soportables.
06 octubre 2006
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