06 noviembre 2026

DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 6 de noviembre de 2026


Un nuevo puerto de montaña queda atrás. Me alejo contento. Tanto la subida como la bajada han ido bien. Pero en cada puerto queda un poquito de mí y mucha energía.

Me recupero en el Teatre Poliorama con el “Me’n Vaig” de Carles Sans. Hora y media de desconexión y risas. Buen ritmo y excelente interpretación. Un bálsamo excelente para superar una mala semana.

05 noviembre 2026

DIARIO DE UN OCIOSO
Jueves, 5 de noviembre de 2026

Jaume L. Pantaleón, veterano de la escena underground barcelonesa, me envía – supongo que por error – su último disco “rumbas, boleros y otros espectros”.

Recupero una sensación casi olvidada: recibir música nueva y, muchas veces, no solicitada y escucharla con la mente abierta y la esperanza de encontrar emoción y estímulo. Durante muchos años ese fue mi principal imput musical. No se si lo echo de menos.

Escucho la propuesta de Jaume y me lo paso bien. Pero escucharlo me ha creado una necesidad: ahora quiero verlo defenderlo en directo.




01 noviembre 2026

DIARIO DE UN OCIOSO
Domingo, 1 de noviembre de 2026


Acabo con Joe Abercrombie por este año leyendo “Filos Mortales”. Me reencuentro con viejos – realmente, no tan viejos – amigos. Y digo no tan viejos, porqué hasta 2026 no había leído ningún libro ni relato de Abercrombie y, en menos de diez meses, me he leído los diez libros que hasta ahora ha escrito ambientados en el Círculo del Mundo. Filos mortales permite recuperar hilos apenas apuntados, otros puntos de vista e historias paralelas. Me ha encantado (tanto Filos Mortales como leer el maratón lector que no me he impuesto pero que ha surgido este año).


Y en Graceland volvemos a acordarnos de todos los que ya no están, aunque nos sigan acompañando siempre.

31 octubre 2026

DIARIO DE UN OCIOSO
Sábado, 31 de octubre de 2026


“Omega”. Uno de mis discos de cabecera. Uno de los motivos por los que soy aficionado al flamenco. Los Nick. Un concierto brutal en 2008. 30 años acompañándome.

Y ayer, en el Palau de la Música, disfruté de uno de los regalos que María José me hizo para mi cumpleaños: un homenaje a Omega de la mano de Kiki Morente y los Lagartija Nick.

No fue exactamente Omega. Omega debe doler y el concierto del Palau fue una celebración, una fiesta, un homenaje. Faltó intensidad, faltó caos, faltó ruido, faltó Enrique… pero hubo mucho arte, mucha emoción, cariño al legado, grandes artistas y un público disfrutón. Fabuloso Israel Galván. Bonito el “Pequeño Vals Vienés” con la colaboración – siempre bienvenida – de Silvia Pérez Cruz. Grandioso Eric Jiménez en “Omega (Poema para los muertos)”. Un gran espectáculo, un homenaje merecido, el mejor regalo.

Y, hoy, no podía ser de otra manera, en Graceland suena el Omega (la edición de 2016 coincidiendo con el 20 aniversario).

24 octubre 2026

DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 23 de octubre de 2026


Refresca. Primeros resfriados en Graceland. Tiempo de empezar a cerrarse en casa. Vemos “Genesi” (nos gusta mucho), “El otro Chiquito” (bien, pero sin fiestas), “Mr. Nobody against Putin” (muy bien, pero que mal rollo) y “Reacher” (la fiesta habitual).

Llego al viernes muy perjudicado.

Ayuda cerrar el jueves con un concierto de “Wax & Boogie” en el 700 Milles con Esther, Marta, Albert y JoanMa. Al acabar, nos quedamos a cenar. El plan es un acierto: concierto + cena sin salir a la calle.



Anna, que ha estado muy enferma, empieza a mejorar.

18 octubre 2026

DIARIO DE UN OCIOSO
Domingo, 18 de octubre de 2026


Llueve. Desde hace unos días, que llueva mucho supone un problema. La rotura de una claraboya traslada la lluvia a nuestra escalera. Si se acumula el agua, tarde o temprano, acabará filtrando en nuestra casa. Mis salidas a la escalera, pertrechado con una fregona y vestido con atuendos de estar por casa, empiezan a ser la comidilla del barrio.

17 octubre 2026

DIARIO DE UN OCIOSO
Sábado, 17 de octubre de 2026


En el Teatre Romea veo “Todos los ángeles alzaron el vuelo”, la nueva obra de La Zaranda. “Todos los ángeles alzaron el vuelo” habla de personajes que se mueven en los límites (duros, malos, tristes…) de nuestra sociedad. No hay crítica social, hay una ventana a ese mundo duro en el que la fortuna sitúa a personas condenadas a perder. El espectáculo es sobrio, impecable formalmente, acertado de ritmo y cuenta con buenas interpretaciones. No funciona tanto el texto, excesivamente simple, demasiado plano. Salgo contento por haber disfrutado de un espectáculo de una de las compañías clásicas españolas que no se prodiga mucho en Barcelona.

Después, con Jordi P., paseamos la ciudad, paramos a cenar en un restaurante random y acabamos en la terraza de un tugurio humeante con un ataque de nostalgias.