“Ha pasado un día entero. Seguimos intentando pescar. Los dos en cuclillas, muy juntos, escuchamos el tenaz crepitar del agua en el plástico que nos mantiene al resguardo de la lluvia. Pepito mira en todas direcciones, sorbe los mocos con fuerza, me mira y vuelve a filosofar:
–Te mueres. Te entierran. Sale un árbol de donde te han enterrado. Un manzano, te imaginas. Si te comes la manzana, te has comido parte del muerto. ¿Te empiezas a portar como él?
–Si me he muerto, no puedo ir otra vez y coger la manzana.
–No empieces. El que se muere es otro. ¿Te portas como el tío de la manzana o no?
–A lo mejor.
Hace un momento he dicho que nunca intervenía en esas meditaciones, pero aquella madrugada los hechos recientes imponen la conversación nerviosa.
Pepito chasquea la lengua, resignado a la incertidumbre. Vuelve a mirar el agua turbia. Dice:
–Hoy, por lo menos, tenemos un buen cebo.
Y allá abajo, como un animal marino, la cadencia de un cuerpo. Le han rapado, le han sacado los zapatos y los pantalones, han dejado la cazadora con el lema Watusi 65 y una W cosidos a la espalda”.
El día del Watusi. Los Juegos Feroces.
Francisco Casavella
DIARIO DE UN OCIOSO
Sábado, 15 de agosto de 2026
Hoy es el día del Watusi. Un día para recordar y celebrar a Francisco Casavella.
Huele a vacaciones. Calor y obligaciones. Leo a Pynchon, veo Plats Bruts (y me sorprendo al descubrir que había visto muchos menos episodios de los que pensaba) y paseo – poco – con Lucy. Por la noche, con María José, hacemos Murdokus.
15 agosto 2026
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