30 abril 2014

DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 25 de abril de 2014

Nuestro avión aterriza en Orly. Llueve. Ayer recibí un correo que me decía que el concierto que motivaba nuestro viaje a París se suspendía. Pero pese a la decepción que supuso, decidimos que nos afectara poco y disfrutar igualmente de tres días planeados con tiempo y con mucha ilusión.

Los viajes modernos convierten el tránsito de un lugar a otro en un engorroso trámite. Los viajes de verdad, en los que se disfrutaba y se descubría mientras uno se desplazaba, son cosa del pasado. Ahora nos transportan de un lugar a otro en cajas estancas y la experiencia no es agradable. Empezamos a disfrutar cuando salimos del metro ya en el barrio en el que está nuestro hotel. Damos un par de vueltas hasta que encontramos el hotel  y nos instalamos.

El Hotel Edgar (Rue d’Alexandrie, 31 París) es un pequeño Hotel hecho con cariño y atención a los detalles. Todas las habitaciones son distintas y han sido decoradas por artistas locales. La nuestra, en el primer piso, es cómoda, bonita, original y funcional (miro en su web y veo que se llama “In the mood for love” y está diseñada por  Carole Caufman y Hannah Thual). Estaremos bien aquí.

Salimos a callejear. Ahora llueve más y pronto será hora de comer. Caminamos sin rumbo y buscamos un restaurante. Acabamos en el Pony Polo (24 rue St. Lazare. Paris) y comemos un buen menú de mediodía regado con una Quilmes. Volvemos al Hotel y dormimos lo que esta mañana nos ha robado la temprana salida del avión.

De vuelta en la calle. Sigue lloviendo. Callejeamos hasta Notre Dame, paseamos y disfrutamos de París e, incluso, de la lluvia. En un claustro visitamos la exposición de Sereirrof sobre la Divina Comedia, cuadros muy expresivos con claras influencias goyescas. Inquietantes y muy interesantes. También visitamos los jardines de los Archives Nationales y aprovechamos para hacer unas cuantas fotos que colgaremos en instagram cuando volvamos al Hotel. Cuando llegamos al Centre Georges Pompidou falta poco más de una hora para cerrar. Decidimos dejarlo para mañana pero paramos a descansar y tomar una cerveza. Descubro la Galia Paris Blonde, deliciosa y con sabor a cerveza viejuna.

Quedan fuerzas para poco. Un último paseo viendo pequeñas tiendas nos regala unas últimas fotos. María José propone un vietnamita por el que pasamos, miramos en Tripadvisor y, como las críticas son buenas, decidimos entrar. En el An Com (14 bis rue Blondel) cenamos de miedo. Cocina vietnamita buenísima y servicio super amable. Vuelta al Hotel y a dormir, que ya no tenemos edad para salir por la noche.


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