22 septiembre 2013

Diario de un ocioso
Sábado, 21 de septiembre de 2013

La primera vez que fui a casa de Yoli y Rafa me pareció que realizaba un largo viaje hasta uno de los extremos del mundo civilizado. Yoli y Rafa vivían en el culo del mundo. El mismo culo del mundo que, unos cuantos años después, es nuestro barrio. Y pese a vivir en el mismo barrio -a menos de cinco minutos - y querernos mucho, puede pasar mucho tiempo entre encuentro y encuentro.  Esta vez más de un año. Nos ponemos al día cenando en el Mug y después haciendo unas copas en la terraza de Graceland. Nos prometemos que no dejaremos pasar tanto tiempo esta vez y estoy seguro que lo intentaremos. Espero que lo consigamos.

Han sido días de trabajo intenso y, si miro hacia adelante, el camino asusta. Habrá poco tiempo para el ocio los próximos días… pero si lo hay, será bueno.

1 comentario:

Rafael Pino dijo...

esperemos que pase menos tiempo, un abrazo.