09 febrero 2010

DIARIO DE UN OCIOSO
Lunes, 08 de febrero de 2010


Sábado. María José quería saber como funcionaba una cocina y gracias a Víctor Mans Blaves hoy trabajará en la cocina del Santa (Av. Meridiana, 2. Barcelona. Teléfono 93 309 70 78). Se va muy contenta y un poco nerviosa a trabajar – por primera y, quizás, por última vez – delante de unos fogones profesionales.

A mediodía me encuentro con Antonia y Víctor – han venido con Guifré – en el Santa. No nos queremos perder el acontecimiento y aprovecharemos para probar el restaurante.
Nos decidimos por el menú de degustación y empieza el festival de platillos (los mejores fueron el steak tartar (impresionante), el bacalao con calçots (sabor puro) y las carrilleras de ternera). Tenía ganas de probar el famoso Drácula – uno de los postres de la casa, inspirado en el helado -. Me gustó y me divirtió pero no se convertirá en uno de mis favoritos (yo soy de chocolate). El menú de degustación cuesta casi 40 euros, la relación calidad precio es muy buena, el local es bonito y, pese a que el servicio es informal, el Santa es muy recomendable.

Me despido de María José, de Antonia y de Víctor y vuelvo a casa. A María José aún le quedan muchas horas de trabajo. Volverá a casa para hacer la siesta y volverá a trabajar tras los fogones del Santa.

Por la noche – es más tarde de la una – volverá a casa agotada, pero ha sido una experiencia increíblemente divertida.

Domingo. Tras un día de descanso y de actividades que no implican demasiado esfuerzo físico tengo que cumplir con una tradición: hoy es la superbowl y he quedado con Jordi para disfrutar del partido entre los Colts y los Saints.

Me encuentro con Jordi P. en el centro. Álex “el niño” también se ha apuntado. Cenamos en Casa Delfín (Passeig del Born, 36. Barcelona. Tel. 93 319 50 88) que, tras una pequeña reforma que ha dejado gran parte de los elementos originales, ha pasado de honrado bar de menús a moderno restaurante de tapas.
Servicio desganado, muchos platos de la carta no disponibles y algunas tapas ridículas (nunca me habían servido una tapa de mojama tan vergonzosamente mínima: cuatro trozos transparentes) son los puntos negativos. Y que el local es bonito y cómodo y que todo está bueno son los puntos positivos. A parte del mojama, pedimos mejillones y patatas bravas para picar y yo, de segundo, unos huevos estrellados con jamón ibérico y patatas (hacía mucho que no me comía unos y los disfruté mucho).
Con postres y abundante bebida nos costó poco menos de 30 euros. Quizá un poco caro para lo que hemos comido, pero es un precio normal en el barrio. Casa Delfín no estará en mis favoritos pero es una buena opción para hacer tapas en el Born.

Vamos al Black Horse para ver el partido pero, para nuestra sorpresa, decepción y alarma, nos dicen que cerrarán a las 2. Urgentemente buscamos una alternativa. Jordi ha visto un Pub donde lo hacen, pero cuando llegamos nos asusta lo que vemos. El George Payne Irish Bar es demasiado grande, demasiado lleno de gente (todos demasiado jóvenes) y demasiado “Erasmus” para nosotros, necesitamos algo más tranquilo para disfrutar del partido. Por suerte lo encontramos unos metros más allá y, aunque a las 3 “sierro puerto y no abro hasta que partido finish” decidimos quedarnos para disfrutar de la victoria de los Saints entre pintas, amigos y brindis.
Cuando llego a l’Hospitalet son más de las cuatro, estoy cansado. Paso por el parque mientras oigo a los mirlos cantar. Me lo he pasado muy bien.

3 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Una experiencia que a muchos les gustaría probar, sin duda, la de ver una cocina profesional y aprender lo que es la trastienda de un restaurante...

¿qué tal acabó?

Otra cosa... ¿Los mirlos que dices... han vuelto a anidar en tu casa?

xavi dijo...

Acabo muy bien. Muy cansada pero muy contenta por la experiencia y por que se lo había pasado muy bien.
No han vuelto, pero los vimos rondar el patio. No les debío gustar la podada de invierno.
Un saludo;

Xavi

Anónimo dijo...

Casa Delfin ha canviat molt pero molt fins i tot aquells cambres ara ja no saben gairebe ni servir. Jo vaig a punt d'entrar un diumenge i veient el personal vaig tocar el dos.