19 julio 2009

DIARIO DE UN OCIOSO
Viernes, 17 de julio de 2009


Un día redondo podría ser parecido a este.

Desayuno con María José. Es muy pronto y, cuando ella se va a trabajar, me quedo en casa escribiendo un poco mientras escucho la radio. Me ducho, doy de comer a Cass y damos un corto paseo por el barrio.
Me voy al centro de la ciudad vecina. El libro que estoy leyendo – “La hija del sepulturero” de Joyce Carol Oates – es demasiado voluminoso para cargarlo hoy, lo dejo en casa y cojo el Cultura/s de La Vanguardia.
Jordi R. me lleva a re-desayunar en su bar habitual. Parroquianos, gente del barrio y buen ambiente. Me como un impresionante bocadillo de lomo con cebolla y pimientos del padrón – como dice Jordi “hecho con cariño” – y lo acompañamos con un poco de vino y un buen café.
Jordi se va a trabajar – una lástima no poder seguir discutiendo de música y de otros asuntos de semejante importancia – y yo aprovecho para hacer unas compras.
Primero me hago con el abono conjunto para el Primavera Club 2009 y el Primavera Sound 2010. El gasto (hecho a ciegas, sin conocer el cartel de los dos festivales y casi un año antes del PS 2010) es grande, pero el precio – 108 euros con 10 céntimos – me parece muy ajustado por la calidad que suelen tener los Primaveras. Esta oferta de doble abono la ofrecen durante un periodo limitado, a finales de mes empezará a incrementar el precio.
Después paseo por el Raval y cruzo las Ramblas para comprar los ganchos para sujetar la hamaca que – hace algo más de 3 años – me compraron Olivia y Roberto. A veces tener tiempo sirve para solucionar temas pendientes.
Nuevo paseo, esta vez de subida, y cervecita con cortezas en una terracita esquinera del Eixample mientras leo un poco.

Vuelta al barrio. Compro doradas y las aso en la barbacoa para que estén preparadas cuando María José vuelve a casa después de su última jornada laboral de la semana. Comemos – están buenísimas con un poco de aceite y pimienta – en el patio de Graceland. Hace calor pero hoy podemos disfrutar del exterior.

Siesta y tour. Dos conceptos que suelen ir unidos y que en ocasiones se mezclan.

Eonnagata, la foto es de Erick Labbe
En el TNC vemos “Eonnagata” de Sylvie Guillem, Robert Lepage y Russell Maliphant un espectáculo a medio camino entre la danza y el teatro. Eonnagata es un bello espectáculo que cuenta la historia del caballero de Eon, uno de los primeros espías de Luis XV. El caballero de Eon utilizó el travestismo para ocultar su identidad y la ambigüedad sexual es uno de los elementos centrales de la obra.
No es el mejor espectáculo de ninguno de los tres monstruos de la escena, seguro que cada uno en su campo ha dado frutos de más calidad, pero el resultado de la unión de los tres genios – empujados también por un acertadísimo vestuario de Alexander McQueen y un impresionante juego de luces diseñado por Michael Hulls – es un bonito y poético cuadro en el que la danza y el teatro se unen para contar una historia.
Toda una suerte poder haberlo vivido.

Volvemos a casa y cenamos, en el bar nuevo que han abierto en la plaza, un bocadillo en compañía de Mariona que mañana nos cuidará a Cass mientras nosotros nos vamos de boda. Hay que probarlo para poder opinar... pero nosotros volveremos al bar de siempre que ofrece más calidad y un servicio mucho más profesional y amable.

Hora de dormir. Estoy muy cansado. Hoy ha sido un buen día.

1 comentario:

El futuro bloguero dijo...

Siesta y Tour, dos placeres a mezclar, jajaja.

Buenísimo.