14 noviembre 2004

“Mientras la historia del ocio no ha suscitado verdaderos estudios antropológicos, su opuesto, el trabajo, ha sido objeto de casi todas las disciplinas.”
Glòria Soler. En busca de la ociosidad. Cultura/s de La Vanguardia 123

“Este libro pretende ocupar un vacío en la historiografía social provocado por la influencia de la historiografía marxista ( y a un cierto rechazo histórico hacia el denominado ‘tiempo libre’). En la historiografía contemporánea encontramos el trabajo asociado a conceptos como necesidad, esfuerzo, capacidad... mientras el ocio equivale a conceptos negativos como vagancia, dejadez, laxitud, inutilidad, pereza, holgazanería... Por esta razón el trabajo ha sido objeto de estudio mientras el ocio ha sido condenado al ostracismo. Ha llegado el momento de poner fin a esta anómala situación.”
Santiago García Quintana. Pequeña historia del ocio. Buenos Aires. 1958


DIARIO DE UN OCIOSO
Domingo, 14 de noviembre de 2004


Suena el despertador. La tarea prorrogada ayer, no se puede evitar hoy. Desayunamos medio dormidos y nos ponemos manos a la obra. Horas de trabajo después (con pequeñas pausas para jugar al Doom) ya tenemos la casa en un estado presentable.
Teníamos mucha comida preparada para nuestro fin de semana de navegación en el ‘Rafael’ pero el mal tiempo ha pospuesto nuestro bautizo marítimo. Tenemos que hacer algo con el embutido y los quesos. Jordi M., Toni, Roger y Clara nos sacan del apuro y se apuntan a una comida improvisada.
Conseguimos echarlos a las 19:30. La velada ha sido fantástica pero aún tenemos un montón de comida en la nevera esperando comensales para ser consumida.
El fin de semana ha pasado volando. Empieza una nueva semana laboral, espero que pase volando.

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